El peso y las medidas no se teclean: salen de lo que se ha escaneado.
| Referencia | Descripción | Uds | Importe |
|---|
Cada línea aparece en el momento en que se escanea.
Lo que se ahorra no son pasos, es el viaje de vuelta al ordenador. Hoy el que baja al almacén tiene que subir otra vez a cerrar el papeleo, y para entonces ya no recuerda si de aquella referencia salieron dos o tres. El albarán se termina rellenando de memoria, y de ahí salen las diferencias de inventario que aparecen semanas después y que nadie sabe explicar.
Los dos momentos importantes son los que salen mal. El sensor izquierdo y el derecho se diferencian en dos dígitos: escrito a mano, ese error sale por la puerta y vuelve como devolución. Y la última línea no está completa, así que el albarán sale con lo que hay de verdad y la unidad que falta queda pendiente sola. Un almacén real hace las dos cosas todos los días: si la herramienta no las contempla, se deja de usar la primera semana.
Referencias, ubicaciones, clientes, direcciones, precios y números de seguimiento son inventados. Cualquier parecido con un sistema real es casualidad.